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Ernest Hemingway Periodista, Escritor y Esquiador

Ernest Hemingway

Periodista, Escritor y Esquiador

Nació el 21 de julio de 1899 en Oak Park, Illinois, Estados Unidos.

Premio Pulitzer en 1953 por El viejo y el mar.

Premio Nobel de Literatura en 1954.

(1923) Tres historias y diez poemas

(1927) Hombres sin mujeres

(1929) Un Adiós a las armas

(1936) Las Nieves del Kilimanjaro

(1938) La Quinta Columna de la Primera cuarenta y nueve historias

(1940) Por quién doblan las campanas

(1950) En todo el río y en los árboles

(1952) El viejo y el mar

(1969) y La Quinta Columna Cuatro historias de la Guerra Civil Española

(1986) El Jardín del Edén

(1999) en la Primera Luz Verdadera

(1987) Los Cuentos completos de Ernest Hemingway

Ernest Hemingway además de ser unos de los mas brillantes escritores del S.XX fue un amante de la vida, la vivió con intensidad no solo asumiendo situaciones de riesgo sino además practicando varios deportes y entre ellos el Esquí.

En este articulo he tratado de recoger algunas de su vivencias en los años en los que Hemingway estuvo en Europa practicando el esquí, gran parte de este articulo esta basado en el delicioso relato que Hemingway hace en el ultimo capitulo de su obra póstuma París era una Fiesta sobre sus estancias en Suiza y Austria desde los años 1922 al 1927.

Hemingway en Suiza

Hemingway en Gstaad, Suiza, 1927

“Pensión de la forêt”, postal de la época.

Hemingway fue por primera vez a Suiza en enero de 1922, en compañía su esposa Hadley. La pareja hizo su primera parada en la fonda de la estación de trenes de Montreux..El escritor norteamericano y su esposa subieron después al MOB, tren que une a Montreux con Zweisimmen, para ir hasta el pequeño pueblo de Chamby donde se hospedaron en la Pensión de la Forêt, un típico chalet suizo, en su habitación, con vista sobre los Alpes franceses, Hemingway escribió algunos de los capítulos de una de sus más célebres obras: ‘Adiós a las armas’

“El trineo suizo es como un viejo automóvil. Los domingos, con buen tiempo, todos los habitantes de la aldea; desde las abuelas hasta los chicos de la calle se sientan sobre esas especies de tartas, erguidos y con la misma expresión deslumbrada y concentrada”

“La nieve que cae a través de los pinos cubre las carreteras y laderas de las colinas”

“Chamby y Les Avants son los lugares más apacibles del mundo… con los mejores aguardientes, el esquí, el trineo y el patinaje”

Cuentan que en esa pension , Ernest Hemingway ganó una apuesta a un amigo. Se trataba de escribir la historia más corta que fuera capaz de impactar al lector. Hemingway lo consiguió con sólo seis palabras. El texto en inglés era: “For sale: baby shoes, never worn” (Es decir, se venden unos zapatitos de bebé, que no llegaron a estrenarse.)

Hemingway en Austria 1924-1925

Mas adelante en 1925 Hemingway se traslada con su Esposa Hadley Richardson y el hijo de ambos al que Hemingway llamaba Mr. Bumby a la región Austriaca de Vorarlberg .

En su libro póstumo Paris era una fiesta (1964) Hemingway nos relata el ambiente de la pequeña localidad de Schruns en esa pequeña localidad Austriaca paso Hemingway dos inviernos en la que llamo la época mas feliz de su vida «cuando éramos muy pobres y muy felices».

Hemingway trabajaba como corresponsal para el diario Canadiense Toronto Stars . En esa época Hemingway vivía a caballo entre las que entonces era sus dos pasiones España con las corridas de toros y el esquí

Marie Hadley Richardson

“Nos fuimos a Schruns, en el Vorarlberg de Austria. Se atravesaba Suiza y se llegaba a la frontera austríaca en Feldkirch. El tren cruzaba por Liechtenstein y se detenía en Bludenz, de donde partía un ramal secundario que corría a lo largo de un río con guijarros y truchas, por un valle de cultivos y bosques, hasta llegar a Schruns, una soleada villa con mercado, que tenía serrerías y tiendas y posadas, y un buen hotel abierto todo el año, llamado el Taube, donde nos alojábamos” 

Herr. Walther Lent


“Hadley, Hemingway , John Dos Passos, y posiblemente Walther Lent”

Hemingway y Hadley tuvieron su primer contacto fugaz con el esquí en Suiza y mas tarde trataron de aprender en Cortina d’Ampezzo, pero en esa ocasión Hadley ya estaba embarazada de su hijo “Bumby” por lo que no consiguieron progresar lo suficiente así que no dudaron en tomar clases con Walther Lent la zona de sus primeras practicas fue detrás del hotel Taube (Schruns) donde había una especie de pendiente de adiestramiento que bajaba entre huertos y prados, y en la zona del Tchagguns.

” Nos apuntamos los dos en la escuela de esquí alpino que acababa de poner Herr Walther Lent, uno de los primeros campeones del esquí en alta montaña, que había sido socio de Hannes Schneider el gran esquiador del Arlberg en un negocio de ceras para esquí que abarcaba la escalada y todas las clases de nieve. El sistema de enseñanza de Walther Lent era de alejar a sus discípulos de las pendientes de adiestramiento en cuanto era posible, y llevarlos de excursión a la alta montaña. Esquiar no era entonces lo que es ahora, las fracturas en espiral no eran cosa corriente y conocida, y uno no podía romperse una pierna. No había patrullas que recogieran a un herido. Por otra parte, toda pendiente por la que uno bajaba, había que subirla antes a pie. Eso le dotaba a uno de piernas capaces de sostenerle en la bajada.

Walther Lent creía que toda la gracia del esquiar estaba en subir hasta la más alta zona de sierras, donde no se encontraba a nadie y la nieve era virgen, y luego pasar de una alta choza del Club Alpino a otra, por los puertos y ventisqueros de los Alpes. No había que sujetarse el esquí, para no romperse una pierna. El esquí tenía que ser lo primero en ceder, en caso de caída. Lo que a él le gustaba de verdad era el esquiar en ventisqueros y sin cuerdas, pero para eso había que esperar a la primavera, cuando las grietas estuvieran suficientemente recubiertas “

Póster de la época Insignia Club Alpino Schruns

(Wintersportverein)

Schruns

Desde este pueblo Schruns Hemingway iniciaba sus salidas de esquí en compañía de su esposa Marie Hadley y de su amigo y instructor Walther Lent

“No había ni telesquí ni funicular desde Schruns, pero había senderos de leñadores y de pastores que por distintos valles montañosos, subían hasta la alta montaña . Uno subía a pie con los esquís a cuestas, y a partir del momento en que la nieve se hacia demasiado profunda, se caminaba con los esquís puestos, envueltos en pieles de foca”.

Schruns en 1925

Desde Schruns Hemingway su esposa Marie Hadley y algunos amigos subían hasta los refugios de alta montaña de la zona.

“En lo alto de cada valle montañoso se encontraban los grandes refugios del Club Alpino, destinados a los alpinistas veraniegos, y allí se podía dormir y uno dejaba dinero por el valor de la leña que consumía. A algunos refugios había que subir cargados con la leña, y cuando salíamos para una excursión larga por la alta montaña y los ventisqueros, alquilábamos mozos que nos ayudaran a cargar la leña y los víveres, y establecíamos una base. Los más famosos refugios destinados a bases de alta montaña eran el Lindauer Hütte, el Madlener Haus y el Wiesbadener Hütte” 

 La Wiesbadener Hütte  La Lindauer Hütte  La Madlener Haus
La Wiesbadener Hütte La Lindauer Hütte La Madlener Haus
(Postales de la época)

Viviendo en Schruns, cuando queríamos subir hasta la Madlener Haus hacíamos primero el largo ascenso hasta una posada donde dormíamos antes del último trayecto. Era una vieja posada muy hermosa, y la madera de las paredes del comedor estaba sedosa por años de pulimento. También lo estaban la mesa y las sillas. Dormíamos muy juntos en la gran cama, bajo el edredón de pluma, con la ventana abierta y las estrellas muy próximas y muy brillantes. De madrugada, después de desayunar, nos cargábamos para el último ascenso y salíamos a la oscuridad, con las estrellas muy próximas y muy brillantes y con los esquís al hombro. Nos acompañaban mozos de cuerda, que llevaban unos esquís muy cortos y se cargaban con cargas pesadas. Entre nosotros competíamos por ver quién podía acarrear una carga mayor, pero no había modo de competir con los mozos de cuerda, unos campesinos achaparrados y taciturnos que sólo hablaban el dialecto de Montafon. Subían a paso seguido como caballos de carga, y al llegar a la cumbre, donde se encontraba la choza del Club Alpino en un rellano junto al ventisquero nevado, dejaban los paquetes arrimados a la pared de piedra del refugio, pedían más dinero del precio convenido, y una vez obtenido un acuerdo por regateo se ponían sus cortos esquís y se precipitaban pendiente abajo como gnomos.

Tchagguns en 1921 con las Tres Torres al fondo (fotografía coloreada)

Hemingway describe así lo que hoy es una zona con varias estaciones de esquí:

“Nos gustaba el Vorarlberg y nos gustaba Schruns. íbamos a fines de noviembre y nos quedábamos hasta que se acercaba la Pascua. Esquiábamos siempre, a pesar de que Schruns no estaba lo bastante alto para valer como estación de esquí salvo en inviernos de mucha nieve. Pero la escalada a pie era una diversión, y a nadie le asustaba en aquellos días.”

“Uno echaba a andar con un ritmo fijo, muy por debajo de la mayor velocidad a que uno podía subir, y se subía con facilidad y con alegría y con orgullo por el peso de la mochila. La subida a la Madlener Haus tenía un trecho empinado muy duro. Pero a la segunda vez ya se subía más fácilmente, y al final uno subía sin esfuerzo con un peso que doblaba el del primer día
Detrás del hotel Taube había una especie de pendiente de adiestramiento que bajaba entre huertos y prados, y había otra buena pendiente detrás del Tchagguns, al otro lado del valle, donde había una hermosa posada con una excelente colección de cuernos de gamo colgados en la sala del bar.”

Teníamos siempre apetito, y cada comida era un acontecimiento. Bebíamos cerveza rubia o negra, y vinos del año, y de vez en cuando vinos del año anterior. Los vinos blancos eran los mejores. En cuanto a otras bebidas, había un kirsch hecho en el valle, y un aguardiente destilado de la genciana que crecía en las montañas. A veces nos daban de cenar liebre que conservaban en jarras con una espesa salsa de vino tinto, y a veces caza mayor con compota de castañas. Con tales platos bebíamos vino tinto aunque era más caro que el blanco, y el mejor llegaba a costar veinte centavos el litro. El vino tinto ordinario era mucho más barato, y lo subíamos en garrafas hasta la Madlener Haus.” 

Ernest con Bumby

El Hotel Taube

Durante su estancia en Schruns Hemingway se alojaba en el Hotel Taube. Una placa conmemorativa de la estancia de Hemingway está montada a la izquierda de la entrada frontal del hotel, el hotel fue remodelado después y ahora los propietarios han de confesar que no saben que habitaciones ocupó Hemingway. Sin embargo, la cubierta de pizarra “Stammtisch”, o la mesa, donde bebieron y jugaron póker todavía domina una esquina de la barra de paneles de madera vieja

“Las habitaciones del Taube eran grandes y confortables, con grandes estufas, grandes ventanas, y grandes camas con buenas mantas y edredones de pluma. Las comidas eran sencillas y excelentes, y tanto el comedor como el bar entarimado con madera estaban bien caldeados y eran acogedores.
          El valle era ancho y abierto, de modo que había mucho sol. Entre los tres pagábamos de pensión alrededor de dos dólares por día, y como el schilling austriaco iba bajando con la inflación, habitación y comida nos iban costando cada vez menos. No había inflación y miseria desesperadas como en Alemania. El schilling subía y bajaba, pero a la larga iba bajando.

Me acuerdo de cómo la nieve crujía a nuestro paso cuando volvíamos de noche por la carretera de la ciudad, y del frío, cargados con los esquís y los palos, mirando las luces y luego viendo por fin las casas, y cuando nos cruzábamos con alguien en la carretera nos saludaba con un «Grüss Gott».

La Weinstube estaba siempre llena de campesinos con botas claveteadas y ropas de montañero, y el aire se colmaba de humo y el pavimento de madera estaba rayado por los clavos. Muchos jóvenes habían servido en los regimientos alpinos de Austria, y yo y uno llamado Hans, que trabajaba en la serrería y era cazador famoso, nos hicimos amigos porque en la guerra habíamos estado en la misma zona del frente de montaña italiano. Bebíamos todos en compañía y cantábamos canciones montañeras.

No había ni telesquí ni funicular desde Schruns, pero había senderos de leñadores y de pastores que, por distintos valles montañosos, subían hasta la alta montaña. Uno subía a pie con los esquís a cuestas, y a partir del momento en que la nieve se hacía demasiado profunda, se caminaba con los esquís puestos, envueltos en pieles de foca.” 

Placa conmemorativa

Ernest, Hadley y Mr. Bumby

Schruns 1925

Hotel Taube Schruns 

Los momentos amargos

Durante su estancia en Austria no todo fueron alegrías Hemingway tuvo que vivir algunas duras experiencias con las avalanchas, provocadas en ocasiones por los que el llamaba “Los Ricos” gentes que venia a vivir la experiencia del esquí sin estar preparados, desconociendo los peligros reales de la montaña y exigiendo vivir en ocasiones aventuras imprudentes.

Entre esos “Ricos” se encontraba varios amigos de Hadley, periodistas, fotógrafos y gente del mundo de la moda ,con ellos vino Pauline Pfeiffer periodista de la revista “Vogue” en Paris, Pauline convivía habitualmente con el matrimonio Hemingway-Richardson y poco a poco fue sustituyendo a Marie Hadley en el corazón de Ernest Hemingway, y tras una escapada de Hemingway a Paris para estar con Pauline, provoco la ruptura del matrimonio y posteriormente su divorcio

Pauline Pfeiffer 

“Eso fue el año en que tantos murieron en avalanchas. El primer desastre ocurrió en las sierras de nuestro valle, en Lech del Arlberg. Un grupo de alemanes proyectaba venir a esquiar con Herr Lent en las fiestas de Navidad. La nieve llegó tarde aquel año, y los montes y laderas estaban todavía calientes por el sol cuando cayó una enorme nevada. La nieve era profunda y en polvillo, y no se adhería al suelo. Eran las condiciones más peligrosas para esquiar, y Herr Lent telegrafió a los berlineses que no vinieran. Pero tenían entonces sus vacaciones, y eran ignorantes y no les daban miedo las avalanchas. Llegaron a Lech, y Herr Lent se negó a llevarles a esquiar. Uno de ellos le trató de cobarde, y dijo que saldrían solos. Por fin Herr Lent les guió a la ladera más segura que pudo encontrar. Cruzó él en primer lugar y los otros siguieron, y todo el monte se vino abajo de golpe, cubriéndoles como la oleada de una marea. Hubo que desenterrar a trece, y nueve de ellos estaban muertos. La escuela de esquí alpino no andaba próspera antes de aquello, y después fuimos nosotros casi los únicos alumnos. Estudiamos atentamente las avalanchas, sus distintos tipos, el modo de evitarlas y lo que había que hacer al encontrarse cogido en una. Casi todo el trabajo que hice aquel año lo hice cuando había avalanchas.

Lo peor que recuerdo de aquel invierno de las avalanchas es un hombre al que desenterraron. Se había acurrucado formando con los brazos un recinto ante su cara, según nos enseñaron a hacer, para que quedara un hueco con aire para respirar, cuando la nieve se levanta y le cubre a uno. Aquella avalancha fue grande y nos llevó mucho tiempo desenterrar a todas las víctimas, y aquel hombre fue el último que encontramos. Hacía poco tiempo que había muerto, y tenía la carne del cuello arrancada y se veían los tendones y el hueso. Había estado meneando la cabeza de un lado a otro, y la presión de la nieve le iba cortando. En aquella avalancha, bloques de nieve vieja y compacta debieron mezclarse con la ligera nieve reciente que se vino abajo. No pudimos determinar si el hombre había hecho aquello adrede o si había tenido una ofuscación. De todos modos el cura no quiso le enterraran en sagrado, ya que no había pruebas de que fuera católico.”

Hemingway se quito la vida con un disparo de escopeta, en la mañana del 2 de julio de 1961, unas tres semanas antes de su 62º cumpleaños, murió en su casa de Ketchum, Idaho.

En el cementerio de esa pequeña ciudad muy cercana a la estación de Sun Valley descansan los restos de Ernest Hemingway y de su ultima esposa: Mary Welsh; sobre su lapida siempre hay flores frescas, y al pie de una pequeña columna se puede leer:

“Hojas amarillas en los alamos, hojas flotando sobre el cauce de los rios. Y por encima de las colinas, el azul intenso del cielo sin viento.”

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